Luis Miguel y Juan Gabriel, una amistad que trasciende lo terrenal

27 de septiembre de 2016

Parece mentira que mañana 28 de septiembre se cumpla un mes de la partida del querido Juan Gabriel.

Aunque Juanga era patrimonio nacional de México, en esas miles de presentaciones que realizó alrededor del mundo llevando la música regional de su país, se ganó el cariño y la admiración de media humanidad. Es por ello que su fallecimiento nos conmovió y afectó a todos sin importar la nacionalidad; nunca estaremos preparados para aceptar la ausencia física de aquellos que aún tenían tanto por vivir y para ofrecer.

La historia de Juan Gabriel con México va más allá de lo que este artista representa para su música, porque detrás del cantautor hubo un ser humano que logró una conexión muy particular con su pueblo. Y es esa relación tan genuina como cercana la que hoy hace mella en el corazón de los mexicanos, pues a diario somos testigos del dolor inmenso que les atraviesa el corazón, al tener que decirle adiós a uno de sus representantes más queridos.

Si bien Luis Miguel no acostumbra a hacer declaraciones que no tengan que ver con lo estrictamente profesional, sé de muy buena fuente que esta pérdida irreparable llegó a lo más profundo de su corazón, afectándolo de manera particular, doliendo tanto como cuando toca despedirse de un amigo. Ambos supieron sostener y cultivar una bonita amistad que por cierto nació hace años, cuando ‘El Divo de Juárez’ decidió participar del primer trabajo discográfico de Luis Miguel con dos canciones de su autoría, vínculo que sin dudas fue afianzándose con el paso del tiempo.

Dos grandes artistas de la historia de la música mundial que recíprocamente se han demostrado respeto, cariño y admiración. Con estilos marcadamente diferentes, pero también con muchas cosas en común: una vida intensa, el eterno e infinito amor por su tierra, el respeto y la entrega a su público, una actitud positiva ante la vida, su gran fortaleza, una sobresaliente inteligencia, y la astucia para evadir o responder con altura las preguntas periodísticas inapropiadas. Dos hombres con vidas similares, difíciles, por momentos hostiles, que  aprendieron de cada situación, y nos demostraron que a pesar de todo siempre vale la pena seguir adelante. Más de una vez nos hemos encontrado reflexionando sus palabras, las que nos han hecho recapacitar en muchos aspectos de la vida… siempre preocupados en exaltar la vida, transmitiendo un mensaje de amor y paz -los invito a ver el video al pie del texto.

Dotados de luz propia se destacaron en el firmamento, y cuando les tocó coincidir fueron incapaces de eclipsarse el uno al otro sino todo lo contrario, como cuando Juan Gabriel participó del elenco del videoclip “La media vuelta”.

Que Luis Miguel no comparta públicamente sus sentimientos no lo hace un ser humano insensible sino cauto, créanme que es extremadamente sensible y que por ende le afectan estas situaciones como tantas otras, muchas de las cuales se ocupa en forma silenciosa y anónima. Pero a veces los gestos valen más que mil palabras, y esta vez Miky hizo la excepción para demostrarle a su gran amigo lo mucho que significaba su amistad y el inmenso afecto que le tenía. Así fue como apenas conocida la noticia encargó la realización de dos imponentes coronas de flores, no provistas de cualquier flor elegida al azar sino de su preferida. Como no podía ser de otra manera, estas ofrendas florales estéticamente idénticas tenían su sello personal, por lo que el resultado fue acorde a su estilo exquisito. Miky solicitó expresamente que la primera corona, con 500 rosas blancas, fuese llevada a la puerta del domicilio de ‘El Divo’ en Ciudad Juárez, misma que luego fue traslada al escenario para acompañar sus restos, en la misa que ofreció el Obispo en su honor. La segunda corona, esta vez con 1000 rosas blancas, la envió al Palacio de Bellas Artes, en Ciudad de México, donde se organizó un homenaje para despedirlo.  Esta fue la manera en que Luis Miguel se hizo presente en el último adiós a su entrañable amigo Juan Gabriel.

Pensando en la bonita amistad que forjaron estos dos grandes artistas y seres humanos, quisiera concluir diciendo que esto demuestra que el destino pone a muchas personas en tu vida pero que solo las mejores permanecen para siempre, y que son esas mismas personas las que atraviesan tu alma convirtiéndose en amigos. A un verdadero amigo no necesitas frecuentarlo para mantener viva la llama de este noble sentimiento -doy Fe de ello. Y sé que la amistad de estos dos amigos trascenderá el tiempo y el espacio.

¡Siempre estarás presente en nuestros corazones Juan Gabriel!

 

 

 

Autor: María Eugenia Cabral
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