Agua para siempre, agua para todos

17 de abril de 2017

 

 

Todo apunta que en breve las aguas del municipio volverán a elevar sus temperaturas conforme llegue el momento crucial de renovar o cancelar la concesión de operación del sistema de agua que mantiene CAASA desde hace mas de dos lustros. Las frases que la actual Alcaldesa le dedica a la concesionaria son  altisonantes y rayan en sentencia; no quiere mas CAASA. No estoy en calidad de abogado de la empresa, ni es mi estilo meter las manos al fuego por nadie, pero no obsta realizar al menos algunas observaciones que merecen ser consideradas visto que el agua es por definición un elemento vital y un factor estratégico de desarrollo, no solo preocupación de una administración o gobierno.

Partamos de algunos escenarios posibles y otros descabellados; Suponer que el municipio “rescate “ la concesión y pretenda gestionar el sistema, es sencillamente un acto de precoz inocencia o demencia senil, en otros términos, no procede.  Y pensar que cualquier otra empresa venga a resolver los problemas que enfrenta CAASA tampoco van a desaparecer por arte de magia. El problema de fondo consiste en la escasez de AGUA que padecemos y la precaria cultura del agua. Si bien hay cientos de quejas sin resolver, también es cierto que hay miles de recibos que se pagan con satisfacción. Llevar agua a todas los domicilios es una operación que mas allá de las complejidades técnicas representa un dilema social, y sea quien sea quien la administre enfrentará sendos líos y muchas criticas.

Ahora bien, entrar en un eventual litigio que duraría años  no parece que - en principio- le de tiempo a la joven edil en sus menos de 30 meses que le restan al frente del municipio.

El tema, mas allá de la función social, es también de dinero. La consigna de que “se va CAASA” no es políticamente correcto ni jurídicamente adecuado. La empresa tiene derecho a pelear quedarse dada la inversión que tienen enterrada y con toda seguridad lo harán. Lo grave de este episodio es que la ciudadanía queda en estado de indefensión, ya que en lugar de ponerse de acuerdo para mejorar y avanzar hacia políticas de consenso y acuerdos puntuales, el pronostico es de lucha por la plaza y litigar por cantidades y condiciones.

Insisto que la gravedad del asunto es la poca agua que hay para distribuir, la mucha gente que la necesita y la necesidad de fomentar el consumo responsable. Por ultimo y antes de pensar en levantar tanta polvadera, mejor sería que protegieran los pocos lugares de recarga hídrica que existen e impedir los casos de ecocidio que desgraciadamente tenemos que testimoniar con profunda tristeza por la incapacidad de nuestras autoridades por defender esas reservas.

Triste y árido escenario. Por ello la gobernanza se hace cada día mas urgente para mantener el agua al margen de banderas partidistas.

 

Postmortem:

Murió Giovani Sartori justo cuando inicie mi opinión. Entre sus selectas lecturas y agudas criticas me quedan dos de bote pronto; una que se volvió  profética: Homo videns; el predominio de la imagen sobre la palabra en la política y la carente racionalidad en la vida publica. En México lo conocemos como el imperio del spot en campañas  electorales, todas vacuas pero bien peinados. El otro su definición al sistema electoral italiano, “Porcellum” que curiosamente se parece al nuestro;  un engorroso galimatías que permite crear partidos -partiditos y partidotes con el fin de repartirse curules de forma irracional y peor aun onerosa. Un verdadero descaro que seria traducido como “Puercada”.

 

Descanse en paz un gran maestro.

Autor: Martín Barberena
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